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viernes, 19 de octubre de 2007

Anticharro Vol.1: Bullet Witch



Seamos francos: cuando decimos Bullet Witch decimos mierda, y es que este juego hace gala de ser pestoso y salchichero en todas sus formas de existencia. Como se que algún friki quisquilloso me pondrá a parir, desde YA os informo que no voy a decir nada que no hayan dicho otras personas en otros medios ya sean revistas, blogs o foros dedicados al tema, pues el juego es tan malo que ni las revistas más vendidas han tenido cojones para aceptar un soborno que garantice críticas positivas hacia el juego.

Tenemos un mundo asolado por guerras acometidas por demonios, que haya por el dosmiltraitantos empezaron a hacer de la tierra su casa de fiestas particular. Cosa curiosa, porque quitando a tres o cuatro enemigos despistados prácticamente TODOS los demonios con los que nos vamos a encontrar son iguales, salvo pequeños detalles que por lo visto les sirvieron a los desarrolladores del juego para diferenciarlos entre si.... a uno le ponen un casco, a otros una boina, a otros un puro... pero eso si; todos con la piel del revés, para que a los más despistados les quede claro que son demonios con mala leche.

Y luego tenemos a la encantadora Alicia.... protagonista de la historia. Una especie de proto-bruja pechugona que sale a luchar contra las hordas de demonios enfundada en un flagrante vestido de noche, tacones de aguja del 20 y un gigantesco escobón que hace las veces de metralleta, cañón, escopeta, que le ayudan en la ardua tarea de erradicar los demonios del mundo. Limpia, fija, da esplendor y mete trabucazos del quince, oigan.



La plataforma xbox 360 tiene otros juegos que gráficamente dejan mucho que desear como lo es en el caso del último juego de Conan que ha salido, pero solo con ver al tarugo soltar hostias como panes la cosa cambia bastante y se hace más amena... por lo menos te dejan matar a los enemigos de varias formas, a cada cual más bonita.

En resumen, un juego malo y pastoso que ni tan siquiera nosotros nos dignamos a jugarlo por temor a conocer la vergüenza ajena.. así que le endiñamos a la par que estrenamos un nuevo sello.