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martes, 9 de octubre de 2007

Tant-R e Ichidant-R

En el mundo de lo charro hay numerosas categorías de submundos de ello, díganse aquellos juegos de bolitas que desdibujan pedazitos de pantalla para mostrar mujeres chinas desnudas, o bolitas que pegan cosas para hacer planetas... Uno de estos submundos, y podría asegurar que de todos es uno de los que más me apasiona, es el de los juegos charros que incluyen o se basan en minijuegos charros, mundo del que no hemos hablado y con el que quiero estrenar titularidad en el blog.





El juego al que quiero referirme es el único que era capaz de convertir 25 míseras pesetas en 3 horas de diversión extrema. Ichidant-R y Tant-R de recreativa (o MAME), más conocidos por la zona como GUACHO.






Algunos de los minijuegos que contiene crean en nuestro corazoncito un hueco mucho mayor que otros juegos de su especie. Por ejemplo:

  • Photoshock!: El único minijuego capaz de hacerme perder los cinco duros. De hecho si morías en él era mejor empezar una partida nueva que continuar, porque cuando fallas un minijuego tienes que repetirlo hasta que no te quede dinero. De que trataba no importa.
  • Stone & Jewel: Obviamos el nombre del tipo de juguete por desconocerlo, pero era como los llaveritos que llevaban un puzzle formado por piezas cuadradas al que le faltaba uno. Tres colores: rojo, verde y azul. Desplazando las piedras y las joyas (oh!) del color que te indicaran al espacio que te indicaran.
  • Fábrica de robots (Nombre japonés original desconocido): Piezas de robots mezcladas aleatoriamente y muy similares en forma entre las que había que buscar para definir el robot requerido por el malo del juego que llevaba una bola atada al pie.
  • Álgebra de formas: Sería complicado explicarlo pero es como sumar peras con manzanas. Viene a ser operaciones matemáticas con formas geométricas amarillas sobre fondo rosa. Sí, hasta los colores del juego eran charros.

Y así, millones de juegos más.


La segunda parte, Ichidant-R, guarda el mismo argumento, el malo es el mismo, el de la bola y los protagonistas dejan de ser Sherlock y Watson para convertirse en algo que se asemeja a los Quijote y Sancho.

Resumiendo, miles de pesetas después descubrimos varios puntos:

  • Lo japonés es atractivo.
  • Los guepardos que corren por el aeropuerto son malos.
  • Para jugar hay que estudiar matemáticas.
  • El nombre Guachuguo proviene del apodo del juego.
  • La tercera parte existe pero es como Bin Laden y sí que es unmamed.